El guía
—¿Que cómo fue el proceso? Pues muy bien, la verdad... Cuándo uno se muere, por mucho que haya sido creyente, como es mi caso, no sabe a qué va a enfrentarse y esa incertidumbre es peor en las proximidades del paso. No se si le ocurrirá a todos, pero yo, que me dedicaba a ser filósofo, pensaba que descubrirme consciente tras "el apagón" sería una gran alegría y, si bien en parte fué así, de forma inmediata esa misma experiecia fue la que me angustió, ¡pero aquí lo tienen todo muy bién organizado! Ya que me lo pregunta, le explicaré en que consistió para mí ese trayecto hasta aquí que en mi vida mortal conocí como purgatorio:
Abrí los ojos en un prado infinito, perfectamente iluminado pero sin que pudiera atisbarse de dónde procedía la luz. Recordé al instante lo que había sucedido y comencé a angustiarme al ser consciente de que no sabía qué dirección tomar. Lo siguiente fueron los recuerdos, con cada intento de orientarme. ¿Sería capaz de llegar al cielo o acabaría perdido en la locura?,¿cómo elegir correctamente en el infinito si, en mi vida, tantas veces fallé en decisiones fáciles?,¿Y cómo olvidaría el dolor para poder ser feliz?¡Tanto dolor provocado...!
No me había dado cuenta, pero estaba arrodillado, con la cabeza entre las manos, los ojos cerrados y lágrimas cayendo por mis mejillas cuando escuché una curiosa voz detrás de mí:
—Tranquilo, ¡No tengas miedo!
Abrí los ojos y la luz me calmó. Giré instintivamente hasta encontrarme de frente con el ser que me había hablado.
—¿Quién eres?— le dije.
—Un amigo— respondió.
—¿Te conozco?
—Yo a ti sí.
—Creía que al llegar me encontraría con San Pedro, pero…
—Él me ha confiado tu guía.
—¿Eres mi ángel de la guarda?
—Jajaja No… ¿Tengo pinta de ángel?
—Entonces ¿porqué estás aquí?
—Yo también morí, hace unos años y al llegar me encontré con él. Me dijo que podía elegir dónde estar.
—¿Y elegiste el purgatorio?
—Bueno, me explicó que en mi vida fui elegido, ¿sabes?. Estuve en una casa de acogida con una pareja encantadora. De ella aprendí la hospitalidad y el sentido del humor. ¡Se reía hasta de lo que dolía…! De él obtuve la gratuidad y la paciencia. No se quejaba nunca, ¡ni cuando dolía…! De ambos conocí la lucha y el cuidado del necesitado. En definitiva, en mi vida me fue regalada la caridad.
—Vaya, tuviste que sufrir mucho cuando murieron… ¿Porqué no elegiste estar con ellos en el cielo?
—Es que fui yo el que murió. Ellos siguen haciendo falta ahí abajo y, por cierto, ¡elegí el cielo! ¿Me acompañas?
Hablamos un rato más y lo vi correr por el prado hasta desaparecer. Seguí la dirección que había tomado hasta encontrarme, otra vez, perdido en mis recuerdos. Y, nuevamente, me despertó a la luz con su ronca voz. Así sucedió en innumerables ocasiones, en las que, con paciencia, fue explicando mi historia, iluminando el Amor de Dios en ella y me hizo ver cómo yo también había sido elegido. Y así hasta llegar aquí, renovado y feliz, tras ver por última vez a Rocko ladrando campo a través, corriendo en su cielo particular mientras espera volver a ver a sus amigos.



Madre mia a Juanma que bonito. Realmente nos ves así!? Gracias, has descrito muy bien a Rocko se me han vuelto a saltar las lágrimas. Tú también le guiaste alguna vez. También eres especial para nosotros. Un besazo amigo mío. ❤️😘
ResponderEliminar¡Me alegro que te haya Gustado, Toñi! Y en respuesta a tu pregunta: ¡Ojalá supiera expresar mejor cómo os veo! 😘😘
ResponderEliminarNo hace falta amorcin. Te quiero guapo.
ResponderEliminar