El buen punto
— Sucede que, amigo Sancho, como con el resto de órganos, los ojos, el oído o las mismas manos, el corazón hay que educarlo.
— Pudiera ser como decís, mi querido Don Quijote, pero dado el caso, ¿como sabría uno que ha alcanzado el buen punto?
— Excelente pregunta, ¡Sí, señor! Al igual que con los otros: porque empieza a apreciar la belleza en la imperfección.




Breve y conciso. Me ha gustado.
ResponderEliminar¡Muchísimas gracias, Javier! ¡Eres muy amable!
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