La revelación



Los dragones no son negros: son marrones, azul oscuro y hasta blancos a veces, pero no negros. Eso nos habían contado desde pequeños, pero sin embargo ahí estaba él, frente a mí, con su piel tallada de la más volcánica roca y su rugido parando el tiempo, helando mi sangre y penetrando en mi mente para que pudiese comprender. Había estado equivocado toda la vida y ahora lo sabía. Lo sabía porque él me lo había dicho, sin palabras, sin complejas explicaciones, solo con la verdad dibujada en mi interior a través de imágenes claras, recuerdos de tiempos lejanos. Acto seguido alzó el vuelo y se perdió en la noche, oscura como sus alas.

Comentarios

Relatos populares